Cumplen 50 años en la Argentina los procedimientos por cateterismo

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18 Nov. 2021
Cumplen 50 años en la Argentina los procedimientos por cateterismo

La cardioangiología intervencionista es la especialidad que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de enfermedades ingresando al cuerpo de manera mínimamente invasiva mediante cateterismo a través de venas y arterias, logrando cada vez mejores resultados y reduciendo los tiempos de internación y recuperación.

En la Argentina se realizan alrededor de 240 mil procedimientos anuales entre los diagnósticos coronarios, intervenciones terapéuticas coronarias, los extracardíacos (en miembros inferiores y otros territorios como carótidas y arterias cerebrales) y los implantes valvulares.

"Este año festejamos el 50° Aniversario del inicio de la Cardioangiología Intervencionista en la Argentina, una especialidad en franco crecimiento que realiza, de manera mínimamente invasiva, unos 240 mil procedimientos cada año en nuestro país -entre diagnósticos y terapéuticos-, lo que representa en promedio una intervención cada 2 minutos"; así lo afirmaron especialistas del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

Entre otros procedimientos por cateterismo, se destacan las coronariografías (estudio para diagnosticar obstrucciones), las angioplastias (intervenciones para desobstruir las arterias), los reemplazos de válvulas cardíacas y el abordaje de otros territorios como los miembros inferiores (para desobstruir trombos que pueden generar la pérdida total o parcial del miembro), las carótidas y hasta terapéutica intracraneal actuando a nivel cerebral, entre muchas otras prácticas terapéuticas.

El crecimiento de la especialidad ha sido exponencial: solamente analizando las coronariografías, se duplicó el número de intervenciones en los últimos 15 años. Este dato cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que, según las últimas cifras disponibles de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, anualmente fallecen 97 mil argentinos por enfermedades del sistema circulatorio.

Muchas veces, lo que empieza como un procedimiento diagnóstico mediante la introducción de un catéter deriva en la necesidad de realizar un tratamiento. Para la angioplastia, por ejemplo, se utiliza anestesia local y se hace una punción en la ingle (vía femoral) o en la muñeca (vía radial) con el objetivo de introducirse en el sistema vascular arterial. A partir de allí, y bajo control radiológico que se vale de un circuito cerrado de televisión, se avanza con tubos plásticos (catéteres) de alrededor de 2 mm de diámetro y 1 m de largo hasta llegar a las arterias del corazón. Una vez ubicado el tubo en la arteria a evaluar, se inyecta una sustancia de contraste que permite que sean visibles mediante rayos X, mostrando obstrucciones si las hubiera”, explicó el Dr. Diego Grinfeld, cardiangiólogo intervencionista, Presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

La Argentina fue uno de los países pioneros en el uso de la vía radial como vía de ingreso de los procedimientos, lo que generó beneficios, no solo en términos de resultados sino en menores tiempos de recuperación luego de la cada intervención”, completó el Dr. Daniel Berrocal, miembro del CACI y ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

La utilización de la angioplastia se extendió a su vez a otros territorios vasculares tales como los miembros superiores, inferiores y arterias carótidas, convirtiéndose en modelo para la práctica de procedimientos en casos de cardiopatías congénitas, aneurisma de aorta abdominal y aneurisma disecante, entre muchos otros.

De acuerdo con el registro voluntario de 150 centros acreditados por el CACI, en el año 2019 se realizaron 31.704 angioplastias transluminales coronarias (ATC); 6.858 angioplastias en pacientes con infarto agudo de miocardio (IAM), 1.211 ATC con balón, 5.234 ATC con colocación de stents y 39.329 con colocación de stents liberadores de drogas”, consignó el Dr. Omar Santaera, ex presidente del CACI. Sin embargo, la cifra es mucho más grande aún si se suman los centros que no reportan al CACI y los procedimientos en otros territorios del organismo.

Entre los reemplazos valvulares, una de las prácticas más moderas realizadas mediante cateterismo es el ‘Reemplazo Valvular Aórtico Percutáneo’ (TAVI, por su sigla en inglés)’, un procedimiento de alta complejidad que se utiliza en pacientes con estrechamiento severo (estenosis menor a 1 cm de diámetro) de la válvula aórtica y elevado o moderado riesgo quirúrgico, generalmente asociado a la edad avanzada (mayores de 70 años) o a la presencia de otras enfermedades que llevan a contraindicar la cirugía ‘a cielo abierto’.

Esta intervención, que consiste en llegar por cateterismo hasta la zona de la válvula aórtica y allí reemplazar la válvula enferma por una protésica, se realiza muchas veces con anestesia local y suele no llevar más de 2 horas; cobró notoriedad en los últimos años por ser la que se le realizó al mítico cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger en abril de 2019.

Antes de la aparición de los stents, las obstrucciones coronarias se trataban en forma quirúrgica, con cirugía vascular ‘a cielo abierto’. A partir de la implementación de estos dispositivos, se pudieron realizar procedimientos más complejos mediante cateterismo, y, sobre todo, ampliar esta técnica hacia otros territorios”, subrayó el Dr. Daniel Berrocal.

Además de los stents convencionales, en la actualidad se cuenta con stents ‘liberadores de drogas’, que tienen por función, además de mantener abierta la pared de la arteria, desprender medicación que contribuye a combatir la proliferación excesiva de depósitos grasos. “También existen los stents ‘biodegradables’, fabricados con polímeros (metales) capaces de disolverse a lo largo del tiempo. En aproximadamente 3 años, el polímero se reabsorbe dejando sólo un par de pequeñas marcas en la pared de la arteria”, agregó el Dr. José Álvarez., cardioangiólogo intervencionista y también miembro del CACI.

Otros territorios que se benefician cada vez más con los procedimientos por cateterismo son los correspondientes a los miembros inferiores. En el último tiempo la angioplastia de miembros inferiores cobró gran relevancia y se encuentra en constante crecimiento tanto por el avance en las técnicas como en la mejora de los dispositivos utilizados. Es un procedimiento de reparación que se lleva a cabo fundamentalmente en los casos de enfermedad vascular periférica (EVP) para resolver estrechamientos (estenosis) u oclusiones totales en las arterias de las piernas.

La EVP puede ser asintomática o presentarse con claudicación intermitente al caminar o con dolor en reposo, úlceras y hasta gangrenas. El objetivo de la intervención consiste en reestablecer el flujo normal de sangre para evitar infecciones y amputaciones; es un procedimiento muy similar al que se realiza en una angioplastia coronaria y representa un antes y un después en el tratamiento de las obstrucciones arteriales en la parte inferior de la pierna, detrás de la rodilla, el muslo, la cadera o la pelvis.

Como conclusión, el Dr. Grinfeld destacó que la angiología intervencionista debe en gran medida su crecimiento a los avances científicos tecnológicos y a la capacitación de los médicos cardioangiólogos. “Hoy contamos con equipamientos muy sofisticados que con los cuales podemos realizar los procedimientos con un nivel de precisión que no teníamos 10 o 15 años atrás; además existen distintas clases de stents de última generación que nos permiten elegir el dispositivo más indicado atendiendo a la situación de cada paciente en particular”, aseguró.

Actualmente, unos 150 centros médicos en todo el país cuentan con personal altamente calificado y entrenado en las distintas intervenciones. Estos centros envían sus reportes anualmente al CACI con el detalle y la cantidad de procedimientos realizados. Desde el CACI, a su vez, se realizan acreditaciones de las Salas de Hemodinamia para controlar los estándares tecnológicos necesarios y se certifican los especialistas con el título de ‘Médico Especialista Universitario en Hemodinamia, Angiografía General y Cardioangiología Intervencionista’, a partir del Curso Superior Teórico Práctico de tres años de duración que se realiza desde hace más de 20 años en conjunto con la Universidad de Buenos Aires y con el aval del Ministerio de Salud de la Nación.

Dicha capacitación de posgrado incluye, entre otras herramientas, la práctica con equipos de biosimulación virtual de última generación, instalados en la sede de la institución, que emulan situaciones reales que se producen durante los procedimientos, lo cual permite realizar intervenciones tuteladas para capacitar en la toma de decisiones que se requieren antes, durante y a la finalización de los más sofisticados procedimientos por cateterismo.

Los 50 años de la cardiología intervencionista
Haciendo un poco de historia, existen registros de algunas experiencias con este tipo de disciplina en animales en los siglos XVIII y XIX, pero en 1962 se introdujo la técnica percutánea para coronariografía selectiva y se perfeccionó el sistema de acceso femoral y en 1966 llegó a la Argentina, Sudamérica e Iberoamérica la coronariografía invasiva, que es el cateterismo selectivo de las arterias coronarias, para poder así visualizarlas. De todos modos, fue en 1971 el Dr. Luis De la Fuente quien le dio un fuerte impulso a la especialidad, comenzando a formar a la mayoría de los especialistas y jefes de servicio de Cardiología Intervencionista de la Argentina, por eso se considera que la especialidad en nuestro país cumplió los 50 años en 2021.

Entre los pioneros en el campo de los procedimientos por cateterismo figuran los doctores Ulrich Sigwart y Jacques Puel, quienes en 1986 logran implantar el primer stent autoexpandible y en 1987 los médicos Julio Palmaz (argentino) y Richard Schatz (USA) desarrollaron un stent expandible con balón, patentado en 1988 y el primero en contar con la autorización de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos.

Unos pocos años antes, el Dr. René Favaloro, en mayo de 1967, entraría a la historia con la realización del primer bypass aortocoronario a una mujer de 51 años. Antes de la utilización de este método, lo que se hacía era conectar la arteria aorta y el músculo cardíaco utilizando la vena safena, pero el doctor Favaloro tomó la decisión de unir la vena safena con el extremo más distante de la arteria coronaria obstruida ‘saltando’ el bloqueo, por eso la denominación de by-plass.


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