La Innovación Incremental en la Industria Farmacéutica

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Septiembre 2021
La Innovación Incremental en la Industria Farmacéutica
Por
Dr. Tomás Olleros. Presidente. Grupo Farmasierra.

La innovación incremental es el término fundamentalmente acuñado por la patronal de la industria farmacéutica española, Farmaindustria, que representa el gran valor que aportan en diversas áreas las mejoras que se realizan sobre medicamentos existentes.


Estas mejoras llevan en algunos casos a superar al medicamento original, y no en pocas ocasiones terminan por sustituirlo. La innovación incremental se puede conseguir en las diversas formas farmacéuticas, en los dispositivos de administración de medicamentos y en la combinación de éstos, entre otras posibilidades, como son nuevas indicaciones terapéuticas de un principio activo conocido; pudiéndose aplicar en diversos aspectos médicos, en la reducción del gasto sanitario y en la optimización de la relación beneficio-coste.

La combinación con otros medicamentos puede mejorar en determinados casos la acción del medicamento resultante frente a los fármacos individuales y/o reducir los efectos secundarios, al poder disminuir la dosis de uno o incluso de los medicamentos en combinación sin renunciar a una alta eficacia. Más allá, esta vía de innovación incremental puede presentar su valor diferenciador en el tratamiento multimodal de una dolencia, lo cual abre las puertas a un avance terapéutico de consideración. Este tipo de desarrollos también contribuye a una mejor adherencia al tratamiento, al poder aunar en una única toma varios medicamentos.

El desarrollo de nuevas formulaciones puede reportar un enorme beneficio a determinados pacientes, al evitar ingredientes que pudieran hacer a un medicamento no apto para dichos pacientes, lo que les puede ayudar a una mejor evolución de la enfermedad. En esta área se han hecho avances importantes, formulando medicamentos aptos para celiacos, diabéticos o intolerantes a la lactosa, pero donde todavía son necesarios mayores avances que protejan mejor a los pacientes. A tal fin, son imprescindibles los laboratorios con equipos de especialistas en desarrollo innovador.

Las nuevas formas de administración en enfermedades respiratorias han supuesto un progreso de primer orden, mejorando significativamente la calidad de vida, alargando la expectativa de vida y salvando también muchas vidas.

En formas tópicas no sólo se ha conseguido una mayor comodidad, sino también en muchos casos una mayor eficacia, redundando en una más rápida recuperación, y mayor seguridad al evitar la vía sistémica; en una mejor adherencia al tratamiento y en una facilidad de uso.

Un ejemplo de referencia en formas inyectables son las jeringas precargadas. Su facilidad de uso ha rendido grandes beneficios al paciente y a los sistemas de salud.

Las formas orales han sido desde hace ya muchas décadas uno de los objetivos prioritarios hacia dónde dirigir la sustitución de las formas inyectables iniciales, en las cuales la experiencia y la pericia de los formuladores es esencial para garantizar que el medicamento llegue al torrente sanguíneo y pueda ejercer su función con eficacia. La colaboración entre laboratorios farmacéuticos y fabricantes de excipientes para conseguir la biodisponibilidad deseada es lo que también aporta en este terreno la innovación incremental.

Tan importante es que un medicamento cumpla con una eficacia y una seguridad determinadas, como que llegue estable o como metabolito activo a la diana terapéutica y en la cantidad adecuada en el momento que se requiere. La innovación incremental aplicada a moléculas de alto valor terapéutico ha permitido desarrollar formas de liberación controlada, que han supuesto finalmente que las formas farmacéuticas con las que inicialmente se desarrolló el medicamento hayan quedado postergadas.

Estos cambios y sustituciones ya no serán siempre necesarios en un futuro, porque gracias a la innovación incremental ya será una condición de valor que se optimice desde el principio el binomio medicamento-forma de administración.

Los efectos secundarios, en ocasiones devastadores para la salud, de muchos medicamentos modernos altamente potentes y eficaces ponen a veces al desarrollo farmacéutico ante objetivos aparentemente inalcanzables, frente a los cuales, sin embargo, se prevén grandes avances en la colaboración de los laboratorios farmacéuticos con compañías tecnológicas y con compañías de investigación de nuevos materiales. Este es el caso de la nanomedicina dirigida que requiere de la inmovilización de principios activos sobre nanopartículas y su direccionamiento al punto exacto de tratamiento, evitando el exceso de medicamento utilizado en las formas clásicas, que limitan el uso de muchos fármacos aptos por su eficacia, pero con un excesivo coste para la salud por su toxicidad. Ejemplos de ellos los tenemos en agentes antibioterápicos altamente efectivos, pero al tiempo altamente perjudiciales, donde el médico tiene que tomar decisiones comprometidas. También aquí llega, y se debe esforzar por ello, la industria farmacéutica innovadora, con el fin de ofrecer las tan esperadas soluciones.

Muchas otras áreas, como la dispensación automática a través de la piel y la microinformática, tienen su cabida también a la hora de garantizar que la cantidad de medicamento y el momento sean los adecuados para su administración al paciente. La conjunción, por tanto, de la investigación farmacéutica con otras disciplinas innovadoras, es una avenida muy relevante para hacer de medicamentos establecidos y de los nuevos medicamentos, herramientas de gran utilidad terapéutica.

Cuando se habla de aumentar la eficacia, disminuir los efectos secundarios, facilitar el uso y mejorar la forma de administración, se habla de inversión, pero también se habla de ahorros, y muy especialmente de la reducción de costes sanitarios, lo cual es imprescindible para la sostenibilidad de los sistemas de salud. Una apuesta clara y decidida por la investigación, la innovación y la industrialización asegura a la sociedad un futuro digno, al ser la salud la base fundamental de la equidad, la estabilidad social y el progreso. Para ello se hace ineludible un plan de país, que establezca las directrices por las que se rijan la investigación, tanto básica como aplicada, y la innovación, en el que la industria farmacéutica como industria innovadora por esencia, siempre estará apoyando, dando respuesta a los retos en salud que se vayan planteando.

Finalmente, llegamos a la última puerta a franquear, el cada vez más estrecho paso regulatorio para obtener la autorización sanitaria,  en pro de la eficacia, la seguridad y la relación óptima beneficio-coste; el umbral previo a la puesta a disposición del médico y del paciente de un nuevo medicamento o de un medicamento mejorado, donde se habrán tenido que tener en cuenta desde el principio en el plan de investigación, los requerimientos del registro sanitario, como marco preceptivo para obtener la necesaria autorización.