¿Calma en la Tormenta?

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Diciembre 2020
¿Calma en la Tormenta?
Por
Victoria Gayete. Market Access – KAM Manager. Laboratorios Gebro Pharma.

Una filosofía creada hace más de 2000 años está de moda: el estoicismo. Esta doctrina afirma que las emociones destructivas son el resultado de errores en nuestra manera de ver el mundo y ofrece una guía útil para permanecer en el ojo del huracán en momentos convulsos. Afirmaba el estoico Epicteto que "los hombres no son perturbados por las cosas, sino por sus opiniones sobre ellas". Es decir, son las ideas, prejuicios y elucubraciones dramáticas las que complican nuestra visión de la realidad. Por tanto, conviene revisarlas en estas épocas revueltas e inciertas. Sería una buena manera de manejar la intranquilidad.


Este artículo se está escribiendo en la segunda temporada de Covid 19 y no estamos en Neflix. La primera temporada, allá por marzo, alcanzó gran virulencia y dejó a su paso tres pandemias, aún vigentes: la relativa a la salud, la económica y la emocional.

El Covid 19 nos ha mostrado sin piedad, el dibujo de nuestro mundo personal, con sus decisiones u omisiones. Nos ha hecho implacablemente conscientes del lugar dónde residimos, de la familia con la que convivimos, del trabajo que escogimos, de nuestro estado de salud, miedos, soledad y fragilidad. Para empezar, no está nada mal.

Estamos ante una pantalla enorme sobre nosotros mismos, con un sonido envolvente del cual no podemos escapar. Una realidad desnuda y dura, aderezada con gran incertidumbre. Ni el director de cine más exigente podría despreciar este argumento.

El virus también ha puesto en jaque a la salud mental y, por ende, ha agrietado nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Es fácil observar, por ejemplo, un gran aumento del estrés. Es cierto que este ya existía, pero no éramos tan conscientes. En efecto, antes del Covid nuestra vida ya era bastante intensa. Nos inundaba la necesidad abrumadora de querer llegar a todo.

Es cierto que habíamos encontrado algunas herramientas, como el mindfulness, el yoga, el deporte, las meditaciones, los paseos, etc. Sin embargo, el Covid 19 ha aumentado la intensidad del estrés cotidiano (con el cual convivíamos e incluso le habíamos cogido cierto cariño, porque nos daba ese plus de energía diario).

No obstante, el estrés no debería considerarse una situación normal. Su permanencia es una anomalía. Con la pandemia, además, ha aumentado su presencia. En el gráfico podemos apreciar las tres líneas que describen la situación: un estado sereno y armonioso con la vida (recta inferior), la tensión habitual de la vida actual (recta intermedia) y la multiplicación de las tensiones derivada del Covid 19 (recta superior).

La situación presente ha intensificado síntomas preocupantes: insomnio, cansancio, irritabilidad, ansiedad, tristeza abrumadora, miedo incontrolado y una fuerte sensación de incertidumbre. El resultado es inquietante, ya que Daniel Goleman (psicólogo estadounidense) consideraba que la gestión positiva de las emociones es más determinante para el éxito en la vida que el coeficiente intelectual. Es el momento de reinventarnos a nivel personal y profesional, de vernos de otra manera.

Una buena solución podría venir, por ejemplo, de la mano de la Dra. Jill B. Taylor, doctora en neuroanatomía y gran exploradora de la mecánica de la mente humana. En su libro “Un ataque de lucidez: Un viaje personal hacia la superación” explica que podemos utilizar las habilidades de nuestros sistemas motores neuronales para cambiar nuestra perspectiva del presente. Curiosamente, esta propuesta científica seguiría la senda de la reinterpretación de la realidad, ya abierta por Epicteto.

El tema que nos ocupa principalmente es cómo conservar la calma y serenidad en momentos convulsos. Hemos indicado anteriormente algunas soluciones. Ahora bien ¿Desde dónde las llevamos a la práctica?

Por ejemplo, todos sabemos que practicar deporte es sano para nuestro cuerpo y mente.

Crea de nosotros una imagen satisfactoria y. además libera hormonas de gran importancia. En concreto, endorfinas y dopamina, que mejoran nuestro humor y permiten que nuestra mente se tome un respiro y la glándula suprarrenal deje de liberar cortisol exageramente.

Sin embargo, ¿Nos gusta hacer ejercicio? ¿Disfrutamos? ¿Nos interesa realmente esta práctica o quizás no nos atrevemos a practicar otra? ¿Este es el sitio adecuado? ¿Mejor solos o en compañía? ¿Tenemos un entrenador? ¿Nos motiva o nos agobia? ¿Cómo nos sentimos cuando hemos acabado?

Esto no es una evaluación, no hay respuestas correctas o incorrectas. No obstante, hay respuestas que nos indican cuándo vamos a abandonar (o no) el ejercicio. La clave es: no lo dejaremos si nos atrae intensamente, si nos divertimos, si reímos, si jugamos, si nos agrada el sitio, si estimamos la soledad o la compañía que hemos escogido y si cuando hemos concluido somos más felices que antes. Por estos motivos, los gimnasios tienen más socios que visitas.

Escogemos cada día y para ejemplo tenemos la actitud de Deshun Wang, un ciudadano chino de 84 años que se ha convertido en un fenómeno social internacional. Como actor de teatro comenzó a los cuarenta y cuatro años, edad a la que también aprendió inglés. Años después creó él mismo una compañía de teatro y a los cincuenta empezó a cuidar especialmente su cuerpo y ya no ha parado: a los cincuenta y siete se inició como escultura viviente callejera, a los sesenta y cinco aprendió a montar a caballo, a los setenta se metió de lleno en el mundo de los gimnasios, a los setenta y ocho aprendió a montar en moto y a los ochenta se hizo famoso en todo el mundo debutando como modelo en Pekín en la Semana de la Moda de China.

Sus frases inspiradoras:

- “Nunca es demasiado tarde. Solo tienes que focalizar tu mente en el objetivo”
- “Nadie puede frenarte en tu objetivo”
- “La naturaleza determina la edad, pero tú determinas tu estado de ánimo”

Su inspiración nos ayuda a derribar prejuicios y nos provoca esta pregunta: ¿Te atreves a probar algo que no has hecho nunca?

Quizá pensarás que estoy sugiriendo nuevas e imprevistas aventuras a la manera de Deshun Wang. No estaría mal. Ahora bien, la verdadera revolución como hemos visto al hablar del ejercicio físico es el giro en el gesto interior. En él concentraremos todo el compromiso, la ilusión y el entusiasmo que seamos capaces de activar. Es un trabajo exclusivamente nuestro, el núcleo de lo que aún podemos dominar en esta tormenta de incertidumbre.

No eres el dueño de este temporal, pero sí de tu actitud.